
Hoy por la mañana,
apareció uno de mala gana
Abrió la boca en la fonda,
muy negra y muy honda.
Decía ser un hombre honrado,
yo creo que más bien precipitado.
Estafador era su profesión,
de guante blanco y con obsesión.
Se quejó, como no, del Gobierno,
que desconcierto, ¡que infierno!
apareció uno de mala gana
Abrió la boca en la fonda,
muy negra y muy honda.
Decía ser un hombre honrado,
yo creo que más bien precipitado.
Estafador era su profesión,
de guante blanco y con obsesión.
Se quejó, como no, del Gobierno,
que desconcierto, ¡que infierno!
Su pobre ciudad con vistas al mar,
a final de mes no quería llegar.
Por una vez había habido batalla,
en Tarragona, tras la muralla.
Muy disputado el resultado,
pero como siempre ganó el retrasado.
Ahora no puede abrir boca,
pues idea tiene bien poca.
Su imagen no quería malograr,
el puesto mucho le debió costar.
No es que el otro fuera un iluminado,
tanto estudio y no había aprobado.
Mucho apoyo debía tener,
tantos votos eran difíciles de obtener.
Almas de gente pecadora
Habitaban la ciudad embaucadora.
La Inquisición debía intervenir,
Oh señor! Así no podemos sobrevivir.
Es momento de estar rezando,
o la loro nos acabará delatando.
Pero volvamos al inicio,
mucha palabra y poco juicio.
De esta queja el mafioso se libraría
pues la fiscal protestar no podía.
Así el amigo estafador,
de protagonismo era anhelador.
pues con entusiasmo abrumador
el ego crecía en su interior.
Fascineroso!! Sociata!
ResponderEliminarxDD