jueves, 2 de julio de 2009

En la Playa

La Gaceta Catalana aprovecha hoy para mandarles un saludo desde la playa. ¿Por qué estamos en la playa? Porque hace demasiado calor así que hemos bajado a la costa valenciana a ver qué tal andaba el tema. Nos hemos quedado un ratito observando como siguen desvariando en el tema de las quejas al Gobierno y como esto ya empieza a repetirse lo hemos usado como ajo para el alioli de la fideuá que nos hemos zampado hoy (¡ale seguid con el panecito vosotros!)

Al menos al pobre Jesusito (Gil) hoy le han hecho un poquito más de caso. ¡Pero solo un poquitín tampoco es para tirar los cohetes! Abrumado por el éxito ha tenido la genial idea de abrir un debate para mejorar los mercados pero claro a falta de Gustavos (Menos mal que aquí en la playa los sapos andan lejos) y otros especímenes de tal calaña, el éxito ha sido espectacular. Vamos que la gente ha pasado completamente de él. Y mirad que es honrado el pobrecito, que lo hace con la mejor intención, pero nada, dejémosle.

Así que aprovecharemos para seguir la batalla que están planteando el Estratega (últimamente ya se está convirtiendo en un actor recurrente) y el Escuálido (debe partir en inferioridad de condiciones). Estratega se ha dado cuenta que el otro le está quitando mercado y nada mejor que desprestigiarlo en público. Pero como de prestigio andamos sobrados en los Reinos Hispanos (hay tanto que Lévan se está planteando quitarlo como producto de lujo) pues tampoco nos afecta.

Y básicamente eso ha sido el día, una caquita muy caquita. Así que ya sabéis, animaros un poquito que estar calladitos es lo mismo que estar baneado. Ya sois más de 100 los que os pasáis por aquí así que alguno habrá que tenga ganas de pasar un buen ratito. Mientras para que los pájaros no nos digan que les estamos puteando les dejamos el asistente que al menos les servirá de algo ;)

miércoles, 1 de julio de 2009

Rimas y Leyendas


Hoy por la mañana,
apareció uno de mala gana
Abrió la boca en la fonda,
muy negra y muy honda.
Decía ser un hombre honrado,
yo creo que más bien precipitado.
Estafador era su profesión,
de guante blanco y con obsesión.
Se quejó, como no, del Gobierno,
que desconcierto, ¡que infierno!

Su pobre ciudad con vistas al mar,
a final de mes no quería llegar.
Por una vez había habido batalla,
en Tarragona, tras la muralla.
Muy disputado el resultado,
pero como siempre ganó el retrasado.
Ahora no puede abrir boca,
pues idea tiene bien poca.
Su imagen no quería malograr,
el puesto mucho le debió costar.

No es que el otro fuera un iluminado,
tanto estudio y no había aprobado.
Mucho apoyo debía tener,
tantos votos eran difíciles de obtener.
Almas de gente pecadora
Habitaban la ciudad embaucadora.
La Inquisición debía intervenir,
Oh señor! Así no podemos sobrevivir.
Es momento de estar rezando,
o la loro nos acabará delatando.

Pero volvamos al inicio,
mucha palabra y poco juicio.
De esta queja el mafioso se libraría
pues la fiscal protestar no podía.
Así el amigo estafador,
de protagonismo era anhelador.
pues con entusiasmo abrumador
el ego crecía en su interior.